Origen
AISI-HEZI Fundazioa tiene su origen en la vivencia personal de José Agustín Landaluze Zarandona, conocido por muchas personas como “Txolo”. Su recorrido comenzó dentro de un grupo de Tiempo Libre, un espacio que fue mucho más que una actividad puntual: se convirtió en una experiencia vital transformadora. Allí, “Txolo” descubrió un modo de vivir en comunidad, basado en valores como la solidaridad, el compromiso, el respeto y la participación. Fue en ese contexto donde comenzó a construirse como persona, desarrollando una mirada crítica y comprometida con la realidad que le rodeaba.
A medida que fue creciendo, entendió que todo lo aprendido y vivido en ese grupo había dejado una huella profunda en su manera de estar en el mundo. Aquella vivencia le impulsó a dedicar su tiempo, energía e ilusión a trabajar de forma altruista por las personas, por su comunidad y por Euskal Herria, siempre desde una lógica educativa y transformadora, inspirada en lo que él mismo había experimentado en su juventud.
Movido por el deseo de devolver al tiempo libre educativo todo lo que había recibido de él, “Txolo” decidió dar un paso más. Soñó con una iniciativa que fortaleciera este ámbito, que lo cuidara, que lo hiciera crecer y evolucionar, y que lo conectara con los retos del presente y del futuro. Para hacer realidad ese sueño, reunió a un grupo de personas que compartían su visión y su compromiso.
Ese grupo inicial superó el centenar de personas. Fueron las primeras socias y socios de AISI-HEZI Fundazioa, y se sumaron al proyecto con entusiasmo, generosidad y una clara voluntad de implicación. Era el 26 de septiembre de 2007. Aquella comunidad fundadora, diversa y comprometida, sentó las bases de lo que hoy es la Fundación: un espacio que promueve, defiende y fortalece el Tiempo Libre Educativo como herramienta clave para el desarrollo integral de las personas y la transformación social.
